¿Cómo influye el conocimiento del cuerpo humano en la prevención de lesiones?
Hola a todos:
En su acepción general, una lesión es un daño o detrimento corporal causado por una herida, un golpe o una enfermedad (Real Academia Española (RAE), 2014). En un sentido más técnico, se entiende como una alteración morfológica y/o estructural, causada en el organismo (en cualquiera de sus niveles de organización: químico (átomos y moléculas), celular, tisular (tejidos), órgano, sistema, organismo) por agentes patógenos (biológicos, físicos o químicos) (Real Academia Nacional de Medicina de España - Gobierno de España - Ministerio de Ciencia e Innovación, 2012).
Las lesiones (accidentales o no) son un problema de salud pública, no solo por su impacto, a nivel de morbilidad y mortalidad en el sector salud, además de su incidencia en el sector justicia (lo que amerita su interés desde la medicina legal), sino como una causa de ausentismo laboral (por incapacidad). Al respecto, la Organización Mundial de la Salud define una lesión como el menoscabo orgánico que resulta de la exposición a una energía mecánica, térmica, eléctrica, química o radiante que interactúa con el organismo en cantidades o con un índice que excede el límite de la tolerancia fisiológica, generando daño en el tejido, bien sea anatómica o funcionalmente (Garzón Rodríguez, 2011, pág. 297).
De acuerdo con las circunstancias y la intencionalidad de los actos, las lesiones pueden ser intencionales (relacionadas con violencia interpersonal, colectiva o auto infligidas) o no intencionales. En el entorno laboral, las lesiones provienen generalmente de los accidentes, definidos igualmente por la OMS como acontecimientos fortuitos, generalmente desgraciados o dañinos, o acontecimientos independientes de la voluntad humana, provocados por una fuerza exterior que actúa rápidamente y que se manifiesta por un daño corporal o mental. La Royal Society for the Prevention of Accidents (ROSPA), define el accidente como cualquier imprevisto adverso, que cause daño o que tenga el potencial de causar daño. En este contexto, la OMS define las lesiones no intencionales como eventos donde se produce daño físico en el cuerpo, como resultado de la aplicación excesiva de energía en el cuerpo, bien sea física, química, biológica, o por la falta de elementos vitales como el oxígeno o el calor, en los cuales la exposición o privación no es producida deliberadamente por la misma persona u otra (Garzón Rodríguez, 2011, págs. 297 - 298).
El riesgo o probabilidad de sufrir una lesión no intencional se asocia con las actividades que desempeñan los individuos y con los entornos en que ésas se desenvuelven, en los diversos aspectos de su vida, independientemente de que la actividad sea remunerada o no, presentándose bien sea durante el desarrollo de actividades en condiciones no seguras, bien sea por la realización (consciente o no) de actos inseguros (Garzón Rodríguez, 2011, pág. 299). Frente a lo cual, es evidente que el conocimiento del cuerpo humano que tangan, tanto los profesionales encargados de diseñar e implementar el SGSST, como – no menos importante – los mismos trabajadores (como primeros responsables de su propia salud), es fundamental para contribuir a prevenir lesiones.
En este punto, debe establecerse qué ámbitos y hasta qué grado debería ser ese conocimiento del cuerpo humano al que la pregunta se refiere. En términos prácticos, el conocimiento aludido se plantea en dos ámbitos particulares y concretos, el anatómico y el fisiológico. Al respecto, la anatomía humana estudia las estructuras que componen el cuerpo, mientras que la fisiología estudia cómo funcionan o interaccionan las partes anatómicas para mantenernos vivos. De esta manera, anatomía es forma o estructura, fisiología es la función (Odya & Norris, 2018, págs. 5 - 6).
Así, para lo que aquí compete, una lesión ocupacional es cualquier daño o detrimento corporal ocurrido en el contexto laboral, bien sea como resultado de un accidente de trabajo o de una enfermedad laboral (ATEL). Las lesiones ocupacionales más frecuentes en Colombia son el síndrome del túnel carpiano, la epicondilitis (codo de tenista), los trastornos mentales (ansiedad y depresión) y la hernia discal (Ministerio de Trabajo, 2023).
Al respecto (por tomarlo de ejemplo para desarrollar la cuestión), el síndrome del túnel carpiano es una neuropatía (afección de un nervio periférico) que se produce por la compresión del nervio mediano (que corre desde el antebrazo y pasa por la muñeca hacia la palma de la mano, brindando sensibilidad y función motora a la palma, el pulgar y a los dedos, excepto el meñique) a su paso por el túnel carpiano, a nivel de la muñeca; causando dolor, entumecimiento (hormigueo) y debilidad muscular (inclusive parálisis) en la muñeca y la mano.
Existen muchas posibles causas, como el trabajar con herramientas vibratorias (martillos, taladros de percusión, pistolas neumáticas) o que actúan por rotación (cortadoras y muelas eléctricas), herramientas con empuñadura corta, delgada o resbaladiza, o herramientas pesadas para uso repetido (martillos de carpintero, otros), o en una cadena de ensamblaje, actividades de peluquería o con el teclado y/o mouse de un computador (actividades que requieren movimientos repetitivos) son factores de riesgo (más aún cuando el trabajo se realiza en un ambiente frío).
Factores de riesgo ocupacionales claros remiten a movimientos forzados repetitivos, como la pinza con la mano, especialmente con flexión mantenida de la muñeca, flexión y extensión de la muñeca y pronación – supinación del codo, así como el apoyo prolongado o repetido del talón de la mano sobre superficies duras o aristas (como sucede en puestos de trabajo mal diseñados, como máquinas de costura, y por supuesto, estaciones de trabajo con teclado de ordenador) (Región de Murcia - Instituto de Seguridad y Salud Laboral, 2013).
Las actividades económicas donde se presenta más esta patología es el procesamiento de carnes y alimentos, las actividades de manufactura (madera), la agricultura, manufactura textil, construcción y los músicos; realizando actividades (laborales o no laborales) como moler, mezclar, atornillar, digitar, restregar, lavar ropa, exprimir, tejer, por el uso de instrumentos de cuerda o de tijeras, deportes de raqueta y manejo de cargas con agarres inadecuados (Rueda Arévalo, 2003).
Ilustraciones mostrando el nervio mediano y el túnel carpiano, así como la afectación del nervio por la compresión dentro del túnel (Washington Orthopaedics & Sports Medicine, s.f.)
El síndrome del túnel carpiano es entonces una lesión por trauma acumulativo (LTA), muy controvertida por su carácter multifactorial (al no encontrarse una causalidad exclusiva por factores laborales), caracterizada, como ya se dijo, por la compresión del nervio mediano a nivel del túnel del carpo, que genera alteraciones micro vasculares y edema (acumulación de sangre o líquido inflamatorio) epineural, alterando la conducción nerviosa por daño mielínico (destrucción de la vaina de mielina que protege las fibras nerviosas, retrasando o bloqueando los impulsos nerviosos) y/o axonal (daño, tipo estiramiento o desgarro de las fibras nerviosas (axones) en sí mismas) según su severidad (Rueda Arévalo, 2003). Respecto del trabajo con computador, la evidencia científica es contradictoria, pero hay consenso en que, si bien no parece ser una causa directa, sí puede empeorar los síntomas (Rotaru Zavaleanu y otros, 2024).
Así las cosas, al margen de otros tipos de intervenciones (ergonómica, quirúrgica, farmacológica, órtesis, etc.), para el ámbito del profesional de la cultura física y del deporte, los ejercicios de estiramiento y de fortalecimiento de la muñeca son claves para prevenir el síndrome. Esto, por cuanto las posturas de dorsi y palmi flexión (que implican un deslizamiento de los tendones sobre el ligamento que delimita el túnel del carpo como una cinta sobre una polea) aumentan el coeficiente de fricción (CF) sobre el ligamento y la consecuente presión sobre el túnel (con el eventual compromiso en cuanto a la compresión del nervio mediano), siendo la postura neutra de la mano la de mayor eficiencia mecánica con menor tensión, y teniendo siempre de presente que el tratamiento sin el control del coeficiente de fricción (CF) es meramente un manejo paliativo (Rueda Arévalo, 2003).
En este sentido, dado que la estructura anatómica más directamente comprometida (el túnel carpiano) involucra tendones y ligamentos, el estiramiento (acompañado tiempos de descanso, así como de la realización de ejercicios giratorios con ambas muñecas y moviendo los dedos) no contribuirá directamente al fortalecimiento muscular (siendo esa una función del entrenamiento de fuerza), pero sí mejorará el rango de movimiento articular y la circulación sanguínea (Calle Fuentes y otros, 2005), lo cual disminuirá la presión sobre el nervio mediano, objetivo primordial de la intervención.
Hasta una próxima oportunidad,
Camilo García Sarmiento
Referencias:
Calle Fuentes, P., Muñoz Cruzado y Barba, M., Catalán Matamoros, D., & Fuentes Hervías, M. T. (Enero de 2005). Los efectos de los estiramientos musculares: ¿qué sabemos realmente? Revista Iberoamericana de Fisioterapia y Kinesiología, 9(1), 34 - 44. https://doi.org/https://www.elsevier.es/es-revista-revista-iberoamericana-fisioterapia-kinesiologia-176-articulo-los-efectos-estiramientos-musculares-que-13092669
Garzón Rodríguez, N. R. (2011). Las lesiones no intencionales un problema de salud pública. Bogotá, D.C., Colombia: Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. https://www.medicinalegal.gov.co/documents/20143/49508/Muertes+Accidentales.pdf
Ministerio de Trabajo. (Julio de 2023). Cerca de 32 mil casos de enfermedades laborales se diagnosticaron y calificaron en 2022. Ministerio de Trabajo. https://www.mintrabajo.gov.co/comunicados/2023/julio/cerca-de-32-mil-casos-de-enfermedades-laborales-se-diagnosticaron-y-calificaron-en-2022
Odya, E., & Norris, M. (2018). Anatomía y fisiología para dummies. Barcelona, España: Centro Libros PAPF SLU.
Real Academia Nacional de Medicina de España - Gobierno de España - Ministerio de Ciencia e Innovación. (2012). Lesión. Diccionario de Términos Médicos. https://dtme.ranm.es/buscador.aspx?NIVEL_BUS=3&LEMA_BUS=%20lesion
Región de Murcia - Instituto de Seguridad y Salud Laboral. (2013). Prevención del Síndrome del Túnel Carpiano. (Ficha Sivulgativa FD - 104). Murcia, España. https://www.carm.es/web/descarga?ARCHIVO=FD-104%20.pdf&ALIAS=ARCH&IDCONTENIDO=96009&RASTRO=c721$m4580,9781
Rotaru Zavaleanu, A. D., Lungulescu, C. V., Brunescu, G. M., Vasile, R. C., Gheorman, V., Gresita, A., & Dinescu, V. C. (22 de Mayo de 2024). Occupational Carpal Tunnel Syndrome: a scoping review of causes, mechanisms, diagnosis, and intervention strategies. Front Public Health, 12. https://doi.org/https://doi.org/10.3389/fpubh.2024.1407302
Rueda Arévalo, M. C. (2003). Síndrome del Túnel Carpiano. (Conferencia). Bogotá, D.C., Colombia: Ministerio de Salud y Protección Social. https://www.minsalud.gov.co/Documentos%20y%20Publicaciones/SINDROME%20TUNEL%20DE%20CARPIO.pdf


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